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domingo, 31 de julio de 2011

Bronca en ciernes por el dinero europeo

En medio de la debacle de la deuda pública de las naciones más ricas de la Tierra escribir de lo que sigue a continuación suena un poco extraño; lo sé. Con el universo informativo copado por mensajes apocalípticos sobre la suspensión americana de pagos (que no tendrá lugar como tal, no lo duden), el desmoronamiento del euro (que no se producirá, seguro) o el drama cotidiano de la política (que está aquí para quedarse, porque los políticos que nos tutelan son demasiado narcisos para renunciar a los titulares del día), no parece que haya lugar para mucho más. Pero no es así: el devenir histórico sigue su curso, determinado por la agenda política.  Esta determina que en 2014 deberán entrar en vigor unas nuevas Perspectivas Financieras en la Unión Europea, que serán de aplicación hasta 2020, y a prepararlas se están dedicando todos sus socios en Bruselas con una gran discreción.
¿Qué está en juego? El dinero que Europa se va a gastar durante un sexenio en los asuntos que le conciernen directamente. Se discuten lo mismo el techo de gasto máximo de las instituciones europeas que el destino de ese gasto, es decir,  las prioridades que este tendrá que atender. 
Junto con las de las ampliaciones, las discusiones sobre el presupuesto de la UE suelen ser las más encarnizadas que tienen lugar en Bruselas. Contrariamente a las de estos días sobre el euro, que tienen una base estrictamente nacional. Y si no me creen, echen una mirada a los orígenes de la profusas informaciones de estos últimos meses sobre la Unión Monetaria.  Constatarán que la mayor parte de ellas procede de las capitales europeas más importantes, no de Bruselas, la comunitaria. Vienen también del mundo anglosajón que, no conviene olvidarlo, es un enemigo 'estructural' de la moneda única. Las instituciones comunitarias, como la Comisión o el Consejo, están bastante ausentes del debate. Se limitan a ejecutar labores de secretariado para los socios europeos, o a  preparar el camino para las reuniones del Consejo en las que se toman las decisiones importantes. Y el Parlamento, de ordinario tan locuaz, está estos días ausente. 
Pero lo de las Perspectivas Financieras es otra historia. Su momento político no ha sonado todavía, pero está al llegar. Ha habido ya un turno de exposición de intereses por parte de los comisarios en el seno de la Comisión europea y le seguirán otros pero, de momento, está ya claro que:
1.- Las prioridades de Francia hasta 2020 son la Política Agrícola Común y las Grandes Redes (de transporte y Energía).
2.- Las prioridades de Alemania son la Energía y las Redes de Transporte.
3.- Los socios del Centro y el Este europeo exigen el mantenimiento de las políticas de solidaridad intracomunitaria
4.- España insiste en seguir financiando la modernización de sus regiones menos desarrolladas con fondos comunitarios. Busca mantener el apoyo de la cohesión europea para regiones que, como Andalucía, Galicia o Murcia, habrán dejado de merecerlas en el nuevo periodo de programación presupuestaria, por haber rebasado estas el umbral del 75% de la renta media per capita. Madrid quiere que Europa reconozca una nueva categoría de regiones en transición, que encuadraría a aquellas que disfruten de una renta que vaya del 75% al 90% de la media europea. El Parlamento Europeo ha convalidado recientemente estas pretensiones, lo que significa que otros socios europeos que arriesgan la pérdida de ingresos por esa misma razón (Italia, Reino Unido, Francia, Alemania incluso, por sus lander de la ex RDA), podrían estar en la misma longitud de onda.
El escenario que les describo deja poco margen para la especulación. Con las limitaciones  presupuestarias que la crisis impone a los socios comunitarios parece muy poco probable que el límite de gasto en vigor (el 1% de la Renta Nacional Bruta, RNB, de la UE) pueda verse mejorado en la negociación política que se anuncia para este año próximo y 2013. 
La reclamación francesa de que la PAC siga siendo una prioridad del presupuesto comunitario condiciona la revisión de la estructura global del gasto europeo. No sólo por la magnitud de las cantidades comprometidas, sino también porque los británicos subordinan la desaparición del denominado 'cheque inglés' a que la agricultura deje de ser un gasto central del presupuesto común.
A España, la reivindicación francesa no le va nada mal: es la segunda beneficiaria del presupuesto agrícola de la UE. 
Y, en fin, las carencias de los nuevos socios europeos, así como de  los antiguos con necesidad de garantizarse retornos financieros a través del mecanismo de apoyo establecido para las regiones menos desarrolladas, cierran el bucle presupuestario europeo hasta 2020 en sus grandes magnitudes.
Queda por dilucidar el peso específico de las grandes prioridades en el reparto final, es decir, la orientación política predominante de la acción política europea hasta 2020, pero todo parece indicar que el bacalao está ya bastante repartido. Y aunque la discusión se anuncia feroz, sus márgenes se presentan ya bastante definidos.
Habrá ocasión de volver sobre este asunto. Seguro

domingo, 24 de julio de 2011

Un menú para la historia


El monumento al Cincuentenario, en Bruselas, es un lugar histórico imponente. Se trata de un conjunto arquitectónico erigido entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, en conmemoracion del cincuenta aniversario de la independencia de Bélgica. Consta de dos grandes palacios que albergan a los museos de la Armada y los Reales de Arte y de Historia. Ambas construcciones, y las imponentes alas laterales del conjunto, confluyen en un gran arco conmemorativo de tres ojos que nada tiene que envidiar al celebérrimo Arc du Triomphe parisino. Durante la cumbre europea de mayo de 1998, en la que la UE decidió lanzar el euro, TVE, que había montado un set en los jardines anejos, decidió financiar la iluminación de las gigantescas arcadas por la noche, para que Ana Blanco y sus colegas contaran con un fondo bonito cuando salieran a imagen. Quienes alquilan en la capital comunitaria grupos electrógenos recuerdan con verdadera nostalgia la ocasión.
Estos días, el Cincuentenario es motivo de chanzas porque al solemne monumento le ha salido una protuberancia obscena en su coronación, al lado de la cuadriga que transporta a la Victoria entre banderolas y estandartes, todo ello en noble bronce. Se trata de una estructura angulosa y descarada, que sobresale de las verticales del arco y que se ilumina por las noches. Es un restaurante que ha levantando en el lugar, se supone que con los permisos necesarios, una conocida marca de electrodomésticos, cuyo nombre aparece destacado en los basamentos que estabilizan toda la estructura sobre el monumento.
Dicen los promotores del invento que se disfruta en el singular local de comida gastronómica, a cargo de reconocidos "chefs", a 170 euros el cubierto los almuerzos y 200 las cenas, en un marco incomparable y con unas vistas excepcionales.
A mí, qué quieren que les diga, todo este asunto me parece bastante desgraciado. Aunque la identidad de Bélgica esté siendo cuestionada estos últimos meses y años por el nacionalismo flamenco en sus diferentes declinaciones, el país atesora una historia propia que no se debe menospreciar. Desconozco qué permisos han sido arbitrados para posibilitar lo que, sin duda, constituye una tropelía y un desprecio a la casi dos siglos de andadura en común de las gentes de Bélgica. La historia de un país no puede ser administrada al antojo y conveniencia de un político o de un gerente pasajero.
Aseguran los promotores del invento que, tras Bruselas, vendrán Moscú y Zúrich. De seguro que no lo instalarán sobre el Mausoleo de Lenin o en el el Instituto de Tecnología

lunes, 18 de enero de 2010

Presidencia

¿Para qué sirve presidir Europa? ¿Se trata de un momento astral en la vida política de un líder, como pretendía meses atrás una destacada dirigente socialista? ¿Acaso aporta a los responsables políticos algo más que la oportunidad de aparecer constantemente en los telediarios, hablando de cosas distintas que las muy enojosas de la vida política nacional? ¿Presidir Europa es sinónimo de dirigir Europa, como algunos responsables políticos nacionales están dando a entender estas últimas semanas?

El episodio de las sanciones a los socios de la UE que no sean capaces de dar cumplimiento a los objetivos económicos que establezca en su momento –si los establece- la futura “Agenda 2020“, que sustituirá a la inoperante “Agenda de Lisboa“, ha puesto de manifiesto una enorme confusión, incluso entre las filas gubernamentales, sobre lo que significa presidir Europa.

Las presidencias semestrales de la Unión Europea tienen primariamente la responsabilidad de asegurar que el Consejo de la UE funciona. Eso, que parece una obviedad, no lo es tanto: la institución que sienta sus reales en Bruselas frente a la Comisión, al otro lado de la Calle de la Ley, carece de la infraestructura necesaria para sacar adelante la agenda de la UE. ¿De qué se nutre esa agenda? Pues, esencialmente, de todo lo que Europa ha decidido hacer y no ha puesto en marcha todavía: el reparto entre los Estados miembros de los sacrificios para lograr la prometida reducción de los gases de efecto invernadero, salir de la crisis económica, establecer nuevos objetivos de desarrollo económico, negociar las nuevas ampliaciones, poner en marcha las decisiones sobre supervisión financiera… Hay que negociar con los Estados miembros para que todas esas iniciativas se materialicen y la presidencia, en sus diferentes formulaciones, desempeña un papel clave en el cometido.

Por otro lado, los socios de la Unión suelen aprovechar las presidencias para incorporar a la agenda europea cuestiones que son de su interés. No siempre lo consiguen. Los suecos lo han logrado, aunque muy parcialmente, al reforzar la “perspectiva oriental“ de la UE y España pretende hacer lo propio con Suramérica y Centroamérica.

Además, el Gobierno de Zapatero, que, por lo visto, está muy orgulloso con sus políticas de igualdad y de lucha contra la violencia doméstica, quiere que Europa participe de esa sensibilidad.

Estas agendas, la propia y la de la Unión, requieren, para salir adelante, del concurso de la Comisión, que es la que, en circunstancias ordinarias, formula las propuestas pertinentes al Consejo de Ministros. Durante sus frecuentes contactos con ella, el Gobierno español ha intentado conseguir que la Comisión haga propias esas iniciativas, y las traduzca en propuestas de Directivas y Reglamentos. Hay mucho camino recorrido, entre otras cosas porque Barroso le debe a Zapatero su continuidad al frente de la Comisión y esos favores se pagan.

Pero lo que la Comisión no va a hacer en ningún caso es poner a rodar iniciativas que no tienen posibilidad de prosperar. Una propuesta de objetivos vinculantes bajo apercibimiento de castigos para el desarrollo económico o el empleo, por ejemplo. Y no lo va a hacer porque sabe positivamente que el Consejo y, probablemente, el Parlamento, la va a rechazar. Y no se trata de perder tiempo; ni en el Consejo, ni en el Parlamento, ni en la Comisión.

La presidencia de la UE no dirige Europa; si acaso la inspira… y sólo en aquello sobre lo que Europa se deja inspirar. Se trata, además, de una inspiración que no puede costar dinero, porque el pastel está repartido, a siete años vista, en las denominadas Perspectivas Económicas.

El hecho de que las nuevas instituciones creadas por el Tratado de Lisboa (la presidencia del Consejo Europeo y el Alto (Alta) Representante para la Política Exterior, de Seguridad y Defensa) acaben de entrar en funciones confiere a la presidencia rotatoria nacional española un protagonismo que las próximas verán aún más mermado, cuando el Tratado de Lisboa habrá hecho sus deberes. Pero no cabe duda de que Herman Van Rompuy va a negociar como presidente del Consejo Europeo en asuntos claves para la UE estos próximos seis meses, y que la presidencia española limitará sus aportaciones a servirle de apoyo.

A pesar de la rimbombancia con las que los políticos nacionales suelen presentar sus responsabilidades al frente de la UE, lo cierto es que esas ejecutorias rara vez dejan poso. En Bruselas, lo que se aprecia de las presidencias rotatorias es que estén bien organizadas, que pongan los papeles sobre la mesa de negociaciones en el tiempo debido y que ayuden a construir consensos. Un trabajo, en fin, gris pero no irrelevante, nada astral aunque necesario.

sábado, 3 de octubre de 2009

Alakrana

He seguido de cerca, como Corresponsal en Bruselas, las peripecias relacionadas con el lanzamiento de la “Operación Atalanta”, en noviembre de 2008, tras la captura por piratas de varios buques en alta mar, entre los que se contó en abril de ese año el atunero “Playa de Bakio”.

Desde el principio me sorprendió la disponibilidad de las autoridades españolas para aprestar medios con los que afrontar esas amenazas: buques de combate y aprovisionamiento, aviones de patrulla y reconocimiento, equipos de apoyo… material todo él sumamente costoso, puesto al servicio de un objetivo aparentemente tan simple como diáfano: mantener la libertad de navegación y las actividades comerciales legítimas en aguas libres. Eran estos, se decía entonces, valores que se hacía necesario defender al costo que fuera, pues el intangible en peligro -la libertad secuestrada- era mucho más valioso que el costo del dispositivo desplegado.

Nunca me creí del todo esas respuestas que, invariablemente, me fueron dadas a mis preguntas constantes sobre el costo de desplegar fragatas, buques de aprovisionamiento y aviones de vigilancia sofisticados y caros (el P3 Orion lo es), a una distancia tan grande de sus bases respectivas.

Por eso me resulta muy difícil de comprender la destemplada contestación de la ministra Chacón cuando, el otro día, contestó abruptamente a los armadores españoles con flota en el Indico que la protección de actividades privadas, de la pesca, le estaba costando 75 millones al erario público español.

¿Para qué están la Marina y el Ejército del Aire españoles en el Indico? ¿Para defender la actividad comercial legítima de los pescadores españoles en aguas libres?. Repasando el texto de la Acción Común del Consejo de la UE, que les adjunto en este ‘post’, se puede constatar, inequívocamente, que el propósito primero y prioritario de “Atalanta” es dar cobertura de seguridad a los buques del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, en su día amenazado por los piratas, además de garantizar la libertad de tránsito por aquellas aguas. La Acción Común habla, (Art. 1.1, página 6) de “la protección de navíos vulnerables que naveguen a lo largo de las costas de Somalia, así como a la disuasión, a la prevención y a la represión de los actos de piratería y de los robos a mano armada a lo largo de las costas de Somalia (…) y (Art. 1.2) que “las fuerzas desplegadas a este efecto operarán hasta 500 millas marinas de las costas de Somalia y de los países vecinos (…).

Viendo por TV los mapas presentados por los militares españoles para explicar que el atunero ahora aprehendido por los piratas estaba fuera de la zona protegida es forzado constatar que el Alakrana estaba fuera de la “zona táctica” de protección definida por los militares en función de sus medios, que, a su vez, se ajustan a unas prioridades. Estaba, sin embargo, dentro de la franja de 500 millas adscrita al mandato de la Acción Común.

Lo que a mi me parece que está sucediendo en aguas del Indico es que la comunidad internacional está garantizando la libertad de tránsito en una zona -el Golfo de Adén y sus inmediaciones- estratégica para los intereses de la navegación mundial. Protege, asimismo, a los buques del ya citado programa de alimentos de Naciones Unidas y a los que, en tránsito hacia estas áreas, navegan por áreas conflictivas. La cosa funciona de la siguiente manera: desde el mando de la operación se comunica a los armadores de buques cuyo tránsito por la zona ha sido señalada, que los navíos de guerra de “Atalanta” darán cobertura de seguridad en unas franjas horaria y geográfica concretas. Hay armadores que se meten en el convoy de seguridad y otros que no lo hacen porque les sale muy caro (en costo de carburante, para adaptarse a la marcha de la fragata, por ejemplo).

Los atuneros están en otra situación: no van en tránsito sino que buscan los bancos de atún, luego su deriva no puede ceñirse al paso de ningún buque de guerra. Y no tienen asignadas patrullas marítimas concretas porque, léase con detenimiento la Acción Común, no se les cita expresamente como un objetivo a defender.

La destemplanza de la ministra Chacón no parece justificada. Cuando su ministerio anunció que desplazaba unidades al Indico, la defensa de los intereses pesqueros estaba claramente sobre la mesa. La experiencia ha demostrado, sin embargo, que el esfuerzo militar español allí está más centrado en objetivos de interés internacional común que españoles específicos.

Al igual que a J. M. Ruiz Soroa, le he oido y leido a bastantes personas, muchas de ellos militares, desaconsejar el despliegue de personal armado a bordo de los atuneros, precisamente con el fin de evitar un endurecimiento de las acciones piratas, con el incremento del riesgo potencial para el personal civil embarcado.

Como principio general no está mal, pero da la impresión de que tanto esfuerzo militar contra piratas audaces, pero mal equipados, no busca otra cosa que “impedirles equivocarse”. Y sucede que, en cuanto no hay vigilante, se equivocan con gran eficacia, como ha sucedido con el Alakrana.

El dispositivo militar español en el Indico no sirve a los intereses de la flota pesquera española que allí opera. A pesar de que, en su momento, fue presentado como remedio para sus problemas. Hay que buscar otra cosa.

Atalanta

He seguido de cerca, como Corresponsal en Bruselas, las peripecias relacionadas con el lanzamiento de la “Operación Atalanta”, en noviembre de 2008, tras la captura por piratas de varios buques en alta mar, entre los que se contó en abril de ese año el atunero “Playa de Bakio”.
Desde el principio me sorprendió la disponibilidad de las autoridades españolas para aprestar medios con los que afrontar esas amenazas: buques de combate y aprovisionamiento, aviones de patrulla y reconocimiento, equipos de apoyo… material todo él sumamente costoso, puesto al servicio de un objetivo aparentemente tan simple como diáfano: mantener la libertad de navegación y las actividades comerciales legítimas en aguas libres. Eran estos, se decía entonces, valores que se hacía necesario defender al costo que fuera, pues el intangible en peligro -la libertad secuestrada- era mucho más valioso que el costo del dispositivo desplegado.
Nunca me creí del todo esas respuestas que, invariablemente, me fueron dadas a mis preguntas constantes sobre el costo de desplegar fragatas, buques de aprovisionamiento y aviones de vigilancia sofisticados y caros (el P3 Orion lo es), a una distancia tan grande de sus bases respectivas.
Por eso me resulta muy difícil de comprender la destemplada contestación de la ministra Chacón cuando, el otro día, contestó abruptamente a los armadores españoles con flota en el Indico que la protección de actividades privadas, de la pesca, le estaba costando 75 millones al erario público español.
¿Para qué están la Marina y el Ejército del Aire españoles en el Indico? ¿Para defender la actividad comercial legítima de los pescadores españoles en aguas libres?. Repasando el texto de la Acción Común del Consejo de la UE, que les adjunto en este ‘post’, se puede constatar, inequívocamente, que el propósito primero y prioritario de “Atalanta” es dar cobertura de seguridad a los buques del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, en su día amenazado por los piratas, además de garantizar la libertad de tránsito por aquellas aguas. La Acción Común habla, (Art. 1.1, página 6) de “la protección de navíos vulnerables que naveguen a lo largo de las costas de Somalia, así como a la disuasión, a la prevención y a la represión de los actos de piratería y de los robos a mano armada a lo largo de las costas de Somalia (…) y (Art. 1.2) que “las fuerzas desplegadas a este efecto operarán hasta 500 millas marinas de las costas de Somalia y de los países vecinos (…).
Viendo por TV los mapas presentados por los militares españoles para explicar que el atunero ahora aprehendido por los piratas estaba fuera de la zona protegida es forzado constatar que el Alakrana estaba fuera de la “zona táctica” de protección definida por los militares en función de sus medios, que, a su vez, se ajustan a unas prioridades. Estaba, sin embargo, dentro de la franja de 500 millas adscrita al mandato de la Acción Común.
Lo que a mi me parece que está sucediendo en aguas del Indico es que la comunidad internacional está garantizando la libertad de tránsito en una zona -el Golfo de Adén y sus inmediaciones- estratégica para los intereses de la navegación mundial. Protege, asimismo, a los buques del ya citado programa de alimentos de Naciones Unidas y a los que, en tránsito hacia estas áreas, navegan por áreas conflictivas. La cosa funciona de la siguiente manera: desde el mando de la operación se comunica a los armadores de buques cuyo tránsito por la zona ha sido señalada, que los navíos de guerra de “Atalanta” darán cobertura de seguridad en unas franjas horaria y geográfica concretas. Hay armadores que se meten en el convoy de seguridad y otros que no lo hacen porque les sale muy caro (en costo de carburante, para adaptarse a la marcha de la fragata, por ejemplo).
Los atuneros están en otra situación: no van en tránsito sino que buscan los bancos de atún, luego su deriva no puede ceñirse al paso de ningún buque de guerra. Y no tienen asignadas patrullas marítimas concretas porque, léase con detenimiento la Acción Común, no se les cita expresamente como un objetivo a defender.
La destemplanza de la ministra Chacón no parece justificada. Cuando su ministerio anunció que desplazaba unidades al Indico, la defensa de los intereses pesqueros estaba claramente sobre la mesa. La experiencia ha demostrado, sin embargo, que el esfuerzo militar español allí está más centrado en objetivos de interés internacional común que españoles específicos.
Al igual que a J. M. Ruiz Soroa, le he oido y leido a bastantes personas, muchas de ellos militares, desaconsejar el despliegue de personal armado a bordo de los atuneros, precisamente con el fin de evitar un endurecimiento de las acciones piratas, con el incremento del riesgo potencial para el personal civil embarcado.
Como principio general no está mal, pero da la impresión de que tanto esfuerzo militar contra piratas audaces, pero mal equipados, no busca otra cosa que “impedirles equivocarse”. Y sucede que, en cuanto no hay vigilante, se equivocan con gran eficacia, como ha sucedido con el pe
El dispositivo militar español en el Indico no sirve a los intereses de la flota pesquera española que allí opera. A pesar de que, en su momento, fue presentado como remedio para sus problemas. Hay que buscar otra cosa.

viernes, 8 de mayo de 2009

Gripe


Hace ya un montón de años, cuando comenzaba a preocuparme por la guerra, las armas y todo eso, fui a documentarme sobre lo que llaman “armamento de destrucción masiva” a la OTAN. Un militar, no sé si francés, inglés, americano o español, la verdad es que no me acuerdo, me debió ver los ojos como platos cuando me describía el potencial atroz de bacterias, hongos, virus, gases, isótopos radiactivos y toda esa porquería, empaquetada como armas, y me dijo: “mire, lo mejor es no entrar a imaginar qué podría suceder si aquel país, el otro o el de más allá, consigue semejante armamento, porque no dejaríamos vivir tranquila a la gente, y ese conocimiento no les reportaría ninguna seguridad añadida. Lo que no es, no es, y no vale de gran cosa asustar a la población advirtiéndola de lo que podría ser… porque igual no llegar a serlo. Porque lo más probable es que no lo sea nunca. De hecho, trabajamos para que no pase”.

Tengo metido el mensaje de ese militar en la cabeza. De vez en cuando se me materializa delante de los ojos, como si de una pancarta virtual se tratara, cuando veo a uno de esos del marketing político aterrorizando al personal desde la caja tonta, con severidad apocalíptica y ademanes de ángel exterminador. Me pasa mucho estas últimas semanas con lo de la gripe del guarro.

Hay una cosa por ahí que llaman Organización Mundial de la Salud, desde donde hace varias semanas se nos está diciendo, ni más ni menos, que media humanidad va a caer enferma porque hay suelto un virus muy peligroso. Luego te matizan que el virus en cuestión no es tan peligroso, pero que sin duda lo sería si muta, si cambia, y la nueva variante lo vuelve más agresivo para la especie humana. De modo que ya tenemos los ingredientes para la octava plaga de Egipto: un enemigo invisible que golpea poco, pero que puede devenir en martillo de la humanidad a nada que se lo proponga. Las multinacionales farmacéuticas, esas oenegés caritativas, dicen haberse puesto a la tarea y nos prometen una vacuna en unos pocos meses. Ya verán ustedes a qué precio. Mientras tanto, el Ejército, en España, ha recibido permiso (de una de esas multinacionales) para encapsular las reservas que atesora de un antiviral que se puso de moda cuando la anterior alarma planetaria por riesgo de pandemia: cuando lo de la gripe del pollo, en 2005. Los antivirales que yo, asustado como tantos, compré entonces, caducaron hace tiempo. ¿Los del Ejército, que son los mismos y de la misma marca, no? ¿Por qué no me vendieron a mí antivirales con la misma condición de pervivencia que los que compró Sanidad? ¿Verdad que están ustedes pensando lo mismo que yo?

Me acuerdo de aquel lío de la gripe del pollo. Era una alarma veterinaria y un comisario europeo la convirtió en una amenaza para la especie humana. Yo estaba presente cuando lo hizo y no quería creer lo que le oía a aquel noble varón, consciente como era yo, no sé él, del disparate que estaba cometiendo desde la tribuna. Se ve que el comisario no había hablado con los militares sobre las armas de destrucción masiva y no sabía que el miedo puede ser tan peligroso para una sociedad, o más, que un virus con potencial mutante.

Lo de la gripe del pollo terminó en nada. El virus no mutó; o no lo hizo suficientemente para amenazar la supervivencia de la humanidad. Y el de ahora tampoco lo ha hecho; además, nada impide que cambie de manera que se vuelva más inofensivo para el ser humano. Lo dicho: puede pasar, o no.

¡Pero qué lío, oiga! Cuánto dinero perdido. Cuántos malos ratos que se podrían haber evitado. Le preguntaba hace un par de días, por lo bajines, a una persona con conocimiento de causa, de una institución europea, que por qué no ponían término a esta paranoia. “¿Con el de la OMS diciendo lo que dice? ¿Quién se arriesga a minusvalorar la amenaza? ¿Y si la cosa se tuerce y nos encontramos efectivamente con una pandemia?”, me contestaron.

De modo que el baile sigue. Han tenido que cambiarle de nombre al virus, para no dañar los intereses comerciales de los criadores y comercializadores de cerdo. Nótese que yo la he llamado, a la gripe, “del guarro”, porque al cerdo que comemos en nuestras sociedades no lo dan tiempo ni de ensuciarse, de lo rápido que lo crían con recursos artificiales para sacrificarlo antes y sacarle beneficio. (Así, y de paso, no atento con esto que escribo contra las multinacionales de la alimentación, que venden cerdo pero no guarro y pollo criado con antibióticos que producen las mismas empresas que fabricarán la vacuna contra la gripe del guarro).

Los de la OMS, esa, la llaman ahora a la nueva peste la “Gripe A”. ¡Qué golpe de efecto! ¡Qué derroche de imaginación! ¡Así no tendrán que estrujarse el majín cuando lleguen otros virus con potencial mutante, (todos lo tienen) y se vean en la tesitura de ponerle un nombre. Tienen todo el abecedario por delante, y cuando se les acabe podrán comenzar duplicando las letras, como en las matrículas de los coches y añadirle números despues. Y pensar que la gripe española no venía de España, pero la bautizaron así para desprestigiar al país…

Alguien tendría que poner orden en todo este desaguisado. Le he oído al ángel exterminador ese decir que la amenaza no ha desaparecido, que se ha ido al hemisferio sur, y que en unos meses vuelve, con el otoño. Pero, hombre, no sea usted tan agorero. Lo mismo le gusta aquello y se queda…

¿Pero cuántas vacunas van a comprar los gobiernos de todo el planeta, cuando la tengan a punto las multinacionales, por la alarma social creada desde instancias técnicas que deberían medir más sus palabras, a la hora de poner en el mercado de la información global la especie de una amenaza potencial?
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