Real Time Web Analytics Bruselas10: Pícaros

lunes, 22 de diciembre de 2008

Pícaros


En estas épocas de aguinaldos, sigue maravillándome la picaresca humana, que como todo el mundo sabe no nació en el patio de Monipodio sino en Picardía, que está muy cerca de aquí, subiendo hacia la costa, a la izquierda.

Hay una costumbre parcialmente consentida por las autoridades belgas que consiste en que los servicios públicos –o gentes que dicen que los representan- te vienen por estas fechas a casa, a sacarte los cuartos. Durante el resto del año te los saca el Estado, porque Bélgica es un país muy caro y pone precios exorbitantes a lo que te da.

Pero el caso es que es habitual ver estos días el desembarco de personal de la basura, de bomberos, de Correos, hasta algunos que dicen ser de la policía… pidiéndote unos euros con excusas diversas: que si la revista para los jubilados del Cuerpo, que si tararí, que si tarará.

Yo no sé lo que pensarán ustedes, pero si se te presenta un bombero en casa diciéndote que el abono a la publicación “equis” cuesta tanto al año, pero tanto menos al trimestre y nadie te dice nada si pasado el primer periodo te olvidas, pues te quedas con el trimestre. No vaya a ser que se te queme la casa y te vengan con la manguera seca.

Y otro tanto con los esforzados chicos de las basuras, que ves pasar por tu calle a las 7 de a mañana recogiendo las bolsas de plástico a un ritmo propio de titanes. Son pocos, les asignan recorridos largos y el camión pasa a toda leche para cubrir con la cuota de calles que el capataz le ha asignado. Aquí no hay contenedores de basuras y los vecinos tenemos que almacenarla en bolsas de distintos colores según el género, y guardarlas en casa hasta que toca retirarlas. El papel y el cartón van en bolsas amarillas; cristal, tetrabricks, plástico y metal en azules; y basura orgánica en blancas. Las de los primeros dos tipos las retiran los basureros una vez a la semana (al menos en el barrio en el que yo vivo), y las segundas, dos. Las bolsas salen a 55 de las antiguas pesetas según donde se compren.

Lo de Picardía viene a cuento de la gente que haciéndose pasar por policía, bombero o basurero, se te presenta en casa, cobra y desaparece. Cuando vienen los legítimos, y les dices que ya han pasado, se monta la marimonera: ¡Huyyyy!. ¿Cómo eran? ¿Y cuándo han pasado?… Y ahí te ves describiendo a un personaje sobreexcitado la fisonomía del pícaro, a la puerta de tu casa, en camisa y a 2 bajo cero.

Luego, además, resulta que hay cuerpos de servidores públicos que no autorizan a sus agentes a recaudar propinas, como la policía, pero gente que dice representarlos se te sigue presentando en casa año tras año, y te venden unas pegatinas muy aparentes de colaborador que algunos pegan en los parabrisas, esperando un trato más benévolo con las multas de aparcamiento. Craso error.

Que yo sepa, los basureros que pasan a por el aguinaldo son legítimos; el resto, no, pero siempre se les adelantan. Deben tener algún infiltrado en el servicio.

Los que también lo tienen bien organizado son los otros profesionales de la mendicidad. Hay en Bruselas una banda, quizás varias, que circula en furgoneta depositando en lugares clave, pronto por la mañana, a las mendigas del harapo y el bebé. Primero sacan el plástico sobre el que se sienta la mendiga, luego a la mendiga y al final al bebé. Unas cuantas horas después, la misma furgoneta pasa a recoger al agente y al beneficio recolectado. 

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